Los sonidos de la libertad

Ayer miércoles 2 de julio del 2008, después de más de 6 años, Ingrid Betancourt fue liberada de las Farc junto a otros varios rehenes. Aunque todavía quedan rehenes de las Farc y también existen rehenes en otras partes del mundo, la liberación de Ingrid produjo en mí distintas reflexiones, de las cuales destaco esta: Qué sonidos tiene la libertad?.

Desconozco qué motiva a la humanidad a enfrentarse en guerras. No comprendo qué motiva a una persona o grupo a privar de libertad a otro ser humano. Nunca he estado en combate -y espero no estarlo- pero si he escuchado el sonido de una que otra bomba, y algunos disparos de distintos calibres. He escuchado el llanto desgarrador de quienes han perdido a un ser quierido, y he escuchado los gritos de dolor de algunas heridas.

Es cierto que la suma de todos esos sonidos quizás no es comparable con la intensidad y frecuencia de los sonidos de un combate, pero de alguna manera se me hace más facil imaginar esos sonidos y no los de libertad.

Desde ayer me percaté que estoy tan acostumbrado a no imaginar que un día podrían secuestrarme o a no visualizarme en medio de una balacera, que he perdido la valoración de la sensación de libertad. En consecuencia; ayer comencé a imaginarme los sonidos de la libertad, y creo que; en gran medida, los encuentro aquí:

  • Un beso y un abrazo apretado con mis hijos Lucas y Amaya
  • Lucas cambiando páginas de un libro que lee de noche
  • La respiración suave y pacífica de Amaya cuando duerme
  • La risa desfachatada y contagiosa de María-José
  • El motor de “la pelada”, ronroneando y esperando que la saque a pasear
  • Las olas del mar de Viña del Mar golpeando las rocas a orillas del Casino
  • El viento fresco de las lluvias a finales de otoño
  • El fuego quemando la leña en una chimenea en algún bosque del sur de Chile
  • Todos los sonidos varios que sólo María-José puede manifestar con particular elocuencia (aclaro que yo me he esforzado en imitarlos pero me resultan imposibles)
  • El abrir y cerrar de puertas de los muebles donde tengo comida
  • Los botones del control remoto todas las veces que puedo pasar de un canal a otro cuando veo televisión por cable
  • El abrir y cerrar las llaves de agua
  • La presion de mis dedos sobre el teclado del computador, sobre todo cuando busco algo en Google o utilizo algún programa de Software Libre
  • Miles Davis con un jazz muy suave y nocturno mientras escribo esta nota

Estoy seguro que hay muchas más cosas que podrían darme la sensación de libertad. Quizás tengo la fortuna de estar inmerso en una sinfonía de sonidos libertad y no logro estar consciente de ello.

El punto es que hoy me sentiría un rehén si me faltaran esos sonidos. Sería un prisionero del deseo, de la añoranza. Justamente, al revisar esa lista me percato que he sido tan mal agradecido de las libertades con las que cuento y no he valorado pues las doy por garantizadas, cuando en realidad están lejos de serlo.

Ojalá cada día pueda estar menos sordo a los sonidos de la libertad, y sean éstos replicados como ecos mensajeros para otros oídos.

Published in: on July 4, 2008 at 12:36 am  Comments (3)  
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Cuando es tiempo de hacer las cosas

Hace unos días, tuve una interesante conversación con mi polola. Bueno; a veces pueden ser monólogos míos y no conversaciones.

Creo que no era la primera vez que conversabamos sobre hacer las cosas que deseamos en la vida, pero parece ser que fue ahora que comprendí la relevancia de no postergarlas.

Y claro, la lista de “cosas que deseo hacer” (wishlist) puede ser larga y no tan fácil de lograr.

Quizás la lista puede ser “dinámica”. Quizás no debo tener una lista, sino que simplemente puedo dejarme impresionar, seducir por las ideas del momento.

Después de todo, somos seres de sensaciones. No obstante; una cosa es ineludible para mí: Hace mucho que tengo desterrado el hábito de soltar las ideas por escrito, y desde que estoy con esta mujer, son muchas las cosas que me han vuelto a seducir. Negarme a intentar hacer las cosas que deseo es como quemarse la lengua, y cualquier cosa que comes después posee un sabor raro.

Hoy comienzo este blog que me servirá para retomar las armas, el hábito, la terapia, el poder de las ideas.

Otras veces quise hacerlo. En verdad lo intenté. De algún modo no estaba listo, pues de lo contrario lo hubiera comenzado antes. Sólo espero que en adelante, lo que coma tenga mejor sabor.

Las cosas son así de simples cuando es tiempo de hacerlas.

Published in: on July 2, 2008 at 4:32 pm  Comments (3)  
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