Alquilo,
por sólo un segundo,
la idea
de tu voz llamándome.
Renaces,
contra mi voluntad,
para contarme
que todavía hay
más por decir.
Que nos queda mucho más,
insistes con ganas,
mientras tibia pasa
la luna sobre nosotros.
Me levanto,
y conmigo recojo
tus labios,
para más tarde,
cuando te siga soñando.
Advertisement
