Supongo que se nace con instinto, y luego se va nutriendo de recuerdos, de experiencias, de enseñanzas. Pero, en alguna medida; también debe ser nutrido por nuestros propios actos o potenciales actos. Debe nutrirse por aquellas acciones que no hemos realizado pero que -bajo ciertas circunstancias- estamos dispuesto a realizar.
No tengo habilidades especiales o poderes supernaturales (aunque me gustaría poder tener uno), pero creo ser capaz de escuchar mi instinto e intentar hacerle caso, sobre todo cuando mi instinto me dice que me mienten, o que puedo estar en peligro.

Pero así como el instinto me portege, también me insta a hacer cosas. Mi instinto me seduce a la vida, siembra curiosidad, estimula mis sentidos. El instinto es capaz de despertar mi piel y todo mi cuerpo, energizarme para hacer cualquier cosa que me proponga.
Es el instinto que me obliga a sentirme animal en una constante de domesticación contra la cual persistentemente me revelo, muerdo, pataleo y forcejeo.
Creo que no lo hago a voluntad, sino más bien como reflejo, de manera innata, y sin percatarme.
Entonces, cómo me arranco de mi instinto?
He desarrollado una relación de amor-odio con mi instinto, pues aprecio que me alerte frente al peligro, pero al mismo tiempo; es el instinto que me seduce a hacer cosas que no debiera, y me obliga a ofrecerle explicaciones a mi consciente, y a mis principios y valores heredados.